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martes, 21 de septiembre de 2010

Creer en ti mismo

Creer en ti mismo es una decisión que debes tomar desde el primer momento en que te levantas. Puede que el día anterior hayas tenido un día pésimo, lleno de cosas que pueden desanimar a cualquiera, pero creer en ti mismo hará que no pares a pesar de las dificultades. No importa quién seas, dónde vivas, ni cuánto dinero tengas siempre tendrás problemas. Incluso los grandes magnates sufren algunas caídas financieras pero ellos han sabido superarse aunque el mundo se venía abajo.

Creer en ti mismo no nace de un día para otro, es una actitud que debes cultivar desde ahora mismo y debes invertir mucho tiempo para que realmente te dé resultados a largo plazo. Es como plantar una pequeña semilla, tienes que darle agua todos los días para que crezca poco a poco, lentamente… Y llega un día en que se hace grande y por fin da sus frutos. Al igual que el jardinero que dedica mucho tiempo de su vida para al final gozar de los deliciosos frutos, tú debes tener esa paciencia sin esperar resultados inmediatos.

Algunas personas por querer cosas inmediatas se desaniman fácilmente cuando la realidad es que tienes que ser paciente en todo lo relacionado al éxito. Tener una vida de ensueños requiere de mucho sacrificio y tiempo para comenzar a ver frutos. No me imagino a Bill Gates desarrollar su empresa; Microsoft, en unos pocos meses. Tampoco la gran fortuna de Donald Trump en unos pocos años. Esas personas tuvieron que trabajar noche y día en su gran proyecto. Verdaderamente daban su vida por lo que hacían. Se dice que Bill Gates no salía de su cuarto en tres días enteros. Él comía, vivía y dormía con un aparato llamado computadora que era poco conocido en esos tiempos. Desarrolló un software mucho más eficaz que la del conocido IBM.

Ahora gracias a él y a otras personas más que han dado hasta su vida entera por su pasión podemos gozar de un internet tan inteligente y veloz como el que tenemos ahora. Creer en ti mismo te llevará tan lejos como esas personas que todo el tiempo recibían críticas mientras iban camino al éxito.

Las críticas suelen ser una buena manera de saber cuánto estás avanzando porque muchas personas se ponen a ver lo que tú estás haciendo, ya sea lo que tú estás escribiendo, desarrollando, componiendo o pintando. Es bueno interpretar las críticas de manera positiva para creer en ti mismo, porque ese poder lo tenemos nosotros. No sirve de nada interpretar las críticas de manera negativa, ¿Por qué?, si luego nos sentiremos mal por ello, de haber trabajado tanto por algo y luego pensar que no vale nada.

Todo es posible que se vuelva útil siempre y cuando tengas buenas intenciones de usarlo para el bien de la humanidad. Creer en ti mismo para poder ayudar a los demás se vuelve una combinación muy motivante. Es eso lo que hago cuando me propongo escribir el artículo del día en Verdadera Seducción.

Para creer en ti mismo tienes que tener espíritu de luchador, aquel que estará resistiendo cada batalla de la vida, aquel que ve alguna dificultad y está siempre allí a pesar de que sabe que va a sufrir un poco pero también sabe que las recompensas serán grandes. ¿Tendrás desde ahora un espíritu luchador con una fuerza de voluntad imparable? Te aseguro que esto no se logra de un día para otro, ni mucho menos después de leer este artículo así que lo mejor que puedes hacer es ponerte un horario para estar programando a tu mente con cosas que realmente te motiven y llenarte de energía positiva para creer en ti mismo.

Creer en ti mismo te hará alguien valiente y todo ese coraje que vayas ganando a través de tus creencias internas podrán reflejarse claramente en tus acciones.

Es mucho más realista creer en ti mismo que en algo que probablemente no existe, tal como hacen muchas personas. En vez de creer en lo que probablemente no existe, concéntrate en lo que sí sabes que existe: TÚ. Entonces puedes hacer grandes cosas para mejorar tu situación y la de los demás.

Creer en ti mismo es retarte a ti mismo y tratar de superarte cada vez más. Parece algo irreal pero las grandes personas de éxito una vez que han ganado a otras personas de su mismo nivel, lo único que les queda para mejorar es retarse a sí mismos y ver el potencial que tienen dentro, porque saben que si no están en constante movimiento pronto estarán retrocediendo. Y esa es la realidad de quienes no se esfuerzan en creer en sí mismo, simplemente vuelven al lugar donde estaban antes.

Se ha hecho un estudio a las personas que habían ganado la lotería en Estados Unidos durante una década. Fue lamentable saber que la gran mayoría después vivían como pobres, otros estaban viviendo casi igual como antes de que ganasen la lotería. Simplemente lamentable. A pesar de ganar millones de dólares en un solo día esas personas no supieron valorar lo que tenían, derrochaban todo en casinos y tragaperras, en vivir una vida superior a la de cualquiera, pronto se degeneraban y al final sin darse cuenta el dinero se terminaba. Regresando a la normalidad, al mundo real.

Cuando a las personas se les pregunta: ¿Qué te gustaría hacer con un millón de dólares? Lo primero que te contestan son viajes, una casa de lujo, vivir en sitio bien hermoso etc. Pero no se ponen a pensar que gastando y gastando ese dinero algún día se les irá y es muy probable que después de unos cuantos años vuelvan a ser pobres o más de lo que ya eran.

¿Qué tiene esto que ver con creer en ti mismo? Pues que las personas que creen en si mismas verán una gran oportunidad para invertir y sienten que son capaces a pesar de que sea la primera vez, pero sobre todo no tienen miedo al fracaso (es lo que le pasa a la gran mayoría y por eso prefieren vivir lo fácil).

Creer en ti mismo es tener la plena convicción de que aunque tengas miedos lo afrontarás sin importar lo que pase. ¿Te atreves a creer en ti mismo?

viernes, 25 de junio de 2010

Aprendo de manera constante


Aprendí que la mejor manera de apreciar algo es carecer de ello por un tiempo.
Aprendí que nada de valor se obtiene sin esfuerzo.
Aprendí que si tu vida está libre de fracasos es porque no te estás arriesgando lo suficiente.
Aprendí que cada cosa que logré, la había considerado antes como un imposible.
Aprendí que proyectar te proyecta.
Aprendí que la honestidad es la mejor propaganda.
Aprendí que debo ganar el dinero antes de gastarlo.
Aprendí que no debo discutir mi éxito con personas con menos éxito que yo.
Aprendí que la fama está escrita en el hielo y el sol derrite el hielo.
Aprendí que a menudo me olvido de lo que aprendo, por tanto, debo escribirlo y repasarlo.
Aprendí a no dejar de mirar hacia el futuro.
Aprendí a valorarme sin sobrestimarme.
Aprendí que debo darme ánimo y pensar que:
Todavía hay muchos buenos libros que leer, puestas de sol que ver, estrellas que admirar. amigos que visitar...

Helados de chocolate con nueces por saborear, manos firmes que estrechar, sonrisas que regalar, pensamientos que expresar...
Árboles que plantar y un perro fiel...

Que el invierno es para mi una amenaza, pero luego de él, todo recupera su encanto.
Aprendí ... que todavía tengo mucho que aprender.

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viernes, 29 de mayo de 2009

Felices o amargados?


Es tan grande la libertad que nos da la vida que hasta tenemos la opción de amargarnos o ser felices.

¿Qué escogiste vos?

Podemos tomar o dejar, aceptar o rechazar... Son opciones que dependen de nosotros y de ellas tambien depende si nos dañamos o no, si podemos estar bien o mal... Tomar o dejar... ¿qué quiero decir? Que podemos darle a cada cosa que nos dan un lugar dentro de nosotros o cerrarnos ante ellas y cuidar nuestro interior si consideramos que lo que sale del otro, lo que entrega no nos beneficia.

Los seres humanos, muchas veces, tenemos la crítica a flor de piel. Y a veces también la burla y la soberbia. Nos mofamos sin piedad de cosas que no entendemos y no hacemos el mínimo esfuerzo por comprenderlas. Parados en lo más alto de nuestra soberbia y nuestra ignorancia, destruímos a otras personas simplemente porque piensan, actúan, hablan, o se visten diferente de nosotros. Pero muy pocas veces nos detenemos a conocer la historia, la problemática, de quienes nos rodean; y sospecho que con muy pocos minutos que dediquemos a conocer con más profundidad a los demás, encontraríamos la explicación a muchas cosas.

Deberíamos tener, sin duda una actitud más abierta hacia los demás. Una actitud de respeto y de comprensión. Y antes de arremeter sin piedad con nuestra crítica, deberíamos ofrecer nuestra mente y nuestro corazón abiertos. Y exhibir nuestra sensibilidad con la misma facilidad con que exponemos nuestras burlas. Creo que todos nosotros deberíamos tener en nuestro escritorio, en nuestra agenda, en algún marco en un lugar visible de nuestra casa, esa significativa frase: " Nunca juzgues a la otra persona sin haber caminado un kilómetro con sus zapatos". Quizás de tanto verla y meditarla se grabe en nuestro corazón. Y entonces...entonces las cosas serán diferentes.

Por eso si en nuestro camino nos encontramos con gente que critica, que está llena de odios y rencores evitemos tomar de ellas todo aquello que sabemos que al tomarlo e ingresarlo en nosotros nos hará daño, cerremos nuestro interior para abrirlo sólo ante aquellos regalos que nos da la vida y que al aceptarlos contribuyen a que seamos mejores personas.