jueves, 26 de mayo de 2011

Inmunizados contra el placer: llega la vacuna para dejar de fumar


Ayuda a abandonar el cigarrillo porque inhibe todas las sensaciones placenteras que produce, pero no sirve para anular los efectos negativos de la nicotina. Los ensayos clínicos que se desarrollan en EEUU arrojan que el 40% de las personas que se vacunaron dejaron de fumar.

"Si no fuera por la adicción a la nicotina, la gente haría cualquier otra cosa menos fumar. Podría dejar el cigarrillo espontáneamente, con sólo desearlo", disparó hace años un investigador, depositando la mira donde debe estar: "Si se quiere resolver el problema del tabaquismo hay que eliminar la adicción. Hay que trabajar sobre los efectos de la nicotina".

Fue el diagnóstico, la propuesta, el objetivo. Pasaron los años y los resultados se empiezan a dibujar en un horizonte próximo: 2012 es la fecha clave. Será el año en el que una vacuna capaz de evitar la adicción a la nicotina devuelva a los fumadores la posibilidad de elegir si quieren seguir dañando su salud o no.

Los fumadores podrán vacunarse contra la nicotina a fines de 2012, fecha prevista para la aprobación en Estados Unidos de este tratamiento que podría acabar con el tabaquismo, según anunció el director clínico de Farmacoterapia del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA), Iván Montoya.

El paso previo será la presentación a principios del 2012 de los resultados de dos ensayos realizados en EEUU, en los que participaron 2.000 personas, que ofrecen resultados "muy esperanzadores".

La vacuna funciona mediante la inyección de un virus o una bacteria que, unido a las moléculas de las sustancias adictivas, consigue generar anticuerpos que "secuestran" la droga en el torrente sanguíneo. De este modo, se crean moléculas demasiado grandes para atravesar la barrera cefalorraquídea, con lo que el organismo no siente ningún efecto placentero al consumir tabaco, aunque se mantienen sus efectos negativos: enfermedades pulmonares y cardiovasculares, y cáncer.

La vacuna de la nicotina consta de cinco inyecciones que se suministran en unos seis meses, y estará apoyada por terapias psicológicas con el objetivo de motivar al paciente y de ayudarlo a tomar conciencia sobre la necesidad de dejar la droga. El tratamiento es terapéutico: no, preventivo.

Según la experiencia recogida hasta el momento, al mes de iniciar el tratamiento el sistema inmune produce los niveles de anticuerpos más altos. Ese es el momento ideal para que el adicto deje de fumar, porque está inmunizado contra el placer que produce fumar.

"La vacuna servirá para prevenir o eliminar la adicción. Al quitarle el factor placer a la nicotina, evitará que la persona que empieza a fumar se vuelva adicta", explica el neumonólogo Alejandro Videla, especialista en cesación tabáquica del Hospital Austral. "El cigarrillo es la jeringa sucia que nos mata, pero la responsable de la adicción es la nicotina. Si dejara de hacer efecto, el fumador podría dejar de fumar espontáneamente", dice.

Videla explica que todos los efectos dañinos para la salud son producto del cigarrillo, que libera alquitrán, monóxido de carbono y otras 4.000 sustancias nocivas para el organismo. "La nicotina no es totalmente inocua, pero su daño radica en hacernos dependientes neurológicamente del cigarrillo", subraya.

La nicotina actúa estimulando al sistema nervioso central, produciendo una sensación estimulante, de alerta, que decae con el paso del tiempo y "obliga" a administrarse nuevas dosis. Lo que hace la presencia de anticuerpos es disminuir la difusión de la nicotina desde la sangre al cerebro (la molécula de nicotina unida al anticuerpo es más grande y no logra pasar al cerebro), con lo cual el fumador vacunado podría fumar sin sentir las sensaciones placenteras (y adictivas) que el cigarrillo genera en quienes lo consumen.

Se estimaba que la vacuna iba a costar unos 2 mil dólares. La apuesta es bajar el precio y hacerla más accesible.

Georgina Elustondo
gelustondo@clarin.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario