
Una de las secuencias más dramáticas está protagonizada por Juan Manuel de Rosas, que según el relato de Andahazi aparece tan "despótico en la política como en el sexo": refiere con lujo de detalles "los abusos" a los que habría sometido a María Eugenia Castro, hija de un militar viudo que antes de morir le encomendó al llamado "Restaurador" el cuidado de su descendencia.
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