
Si la juventud de San Martín en España estuvo signada por la alegre compañía de mujeres de vida más o menos disipada, las salidas nocturnas con sus compañeros, las recorridas por tabernas y burdeles y los romances breves y variados, el regreso a su patria iba a producir un giro dramático en su vida. Lejos de aquella existencia alborotada en las distintas ciudades españolas, Buenos Aires habría de depararle un matrimonio oscuro y atormentado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario