martes, 8 de septiembre de 2009

NIÑOS: TRASTORNO DE ANSIEDAD POR SEPARACIÓN.


PAUTAS PARA DESCUBRIR SI SU HIJO PADECE ESTE CUADRO Y CONSULTAR CON EL PEDIATRA.

Por el Dr. Gustavo BUSTAMANTE.


Es normal que los niños presenten miedos cuando su madre o sus seres queridos, símbolo de cuidado y amor, se alejan por un tiempo. Esto se debe a que son personas con mayor dependencia y necesitan de otros que los asistan activamente para desarrollarse en la vida.

El problema comienza cuando esa dependencia se convierte en exigencia. Entonces el niño no puede a tal o cual lado sin la presencia exclusiva de su madre, evita ponerse en contacto con otros niños ya que no quiere ir a jugar a sus casas, llora cuando tiene que ir a la escuela, se angustia cuando debe irse a su cuarto a dormir, tiene pesadillas que se relacionan con sus temores, quiere meterse insistentemente en el cuarto con sus papás y cuando la madre debe salir por algún motivo entra en crisis porque no puede despegarse de ella. Estas situaciones habituales son difíciles de enfrentar para el pequeño por el temor que siente.

Su preocupación principal es que algo malo le sucede a sus seres queridos si se separan, tienen terror al abandono, a las pérdidas y a la muerte. Tienen miedo a perderse de su familia y temen por su propia seguridad, por ello se muestran tan dependiente con su figura de apego.

Los padres pueden querer explicarle al niño, que parece comprender; sin embargo cuando se anticipa la partida de la madre comienzan una vez más sus llantos y preocupaciones excesivas. Todo ello trae aparejado quejas como dolores de estómago, de cabeza, musculares y tensión significativa debido a sus preocupaciones constantes.

Muchos papás suelen generalizar pensando que el niño intenta llamar siempre la atención con sus malestares permanentes. A pesar de que estos berrinches puedan traerles beneficios secundarios como el de que su madre permanezca a su lado, el niño no controla realmente estas manifestaciones ni es su intención generarlas, sino que éstas se le imponen como un mecanismo automático.

Los factores ambientales (como el imitar la conducta ansiosa de los padres o haber vivido alguna situación traumática) juegan un rol tan importante en el desarrollo y evolución de los miedos como las tendencias biológicas

(existen tendencias hereditarias que predisponen al niño a tener respuestas de ansiedad).

Esto quiere decir que la ansiedad está ahí, en el niño desde el comienzo, y una situación estresante puede desencadenar aquello que no se expresaba en sus comienzos.

La consulta con un especialista puede ser necesaria, y la psicoterapia acorde a la edad -en que el partícipe también el núcleo familiar si hiciera falta- muchas veces ayuda a resolver esta ansiedad y mejora significativamente la calidad de vida del pequeño y de su entorno.

Dr. en Psicología-Director General de la Fundación Fobia Club-www.foviaclub.com



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